miércoles, 19 de enero de 2011

El pastoreo, actividad económica de importancia en Ujué.

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Galindo Guerrero, pastor de Ujué 
Desde tiempos remotos hay constancia de actividad ganadera en nuestro término municipal. Por Ujué pasa la cañada real de los salacencos, ruta de trashumancia entre los pastos de invierno de las Bardenas y sur de Navarra y los pastos de verano del Pirineo.

Se supone que no fue casualidad que en el siglo XI los alcaides del castillo de Uxue fueran a la vez señores de Salazar. Debían de guardar la cañada  y recuperar los pastos de invierno de las Bardenas en poder musulmán. De ello ya hablé en este otro capítulo del blog.

Lucio Berrade, pastor de Ujué
Tenemos noticias del siglo XVIII de la costumbre del paso de los rebaños del Pirineo por nuestro término  hacia la Ribera y Bardenas y seguro que aparecerán más datos a poco que se investigue.

Revisando documentos del Archivo Diocesano de Pamplona vemos un par de litigios concernientes al pago de los diezmos por los corderos de los ganados trashumantes que apacentaban en Uxue.

Año 1706. El prior y cabildo de Uxue se querelló contra el vicario de Pitillas. Los dos cabildos litigiaron en 1532 sobre los diezmos del ganado que habían herbagado en los términos de Uxue y colindantes siendo condenados estos últimos a apagar los diezmos del tiempo que herbagaban en Uxue.

Los de Pitillas habían dejado de cumplir esta obligación alegando que los términos de Uxue y Pitillas son comunes y cada ganadero debe diezmar a su parroquial con independencia del tiempo que el ganado ha herbagado en cada término. Contiene sentencias del Real Consejo del año 1540, otras del tribunal eclesiástico, una sentencia arbitral entre las dos villas del año 1347, testigos, etc. 491 folios. Ollo/1462.nº 31.

Otro litigio que da más datos sobre los rebaños trashumantes que pasaban por Ujué es el que sigue:

Año 1714. El prior y cabildo de Nuestra Señora de Uxue contra el cabildo de las parroquiales de Olite. El año 1532 los demandantes obtuvieron letras executivas de la Sacra Rota Romana condenando a los cabildos limítrofes del de Uxue a pagar a éste la diezma proporcional del tiempo que los ganados montañeses herbagaban en el término de Uxue. Dicho ganado cuando baja de la Montaña pasa dos meses en los aborrales de Uxue antes de bajar a las campaderas de la Ribera donde herbagan 4 meses. Los de Olite dicen que tales executoriales no se llevaron nunca a la práctica. Sentencia favorable a los de Uxue. Contiene copia de de las executoriales de 1532. 183 folios. Echalecu C/1410-Nº 43.


Bien. A través de estos dos litigios nos hemos enterado que los rebaños que venían de la Montaña pasaban dos meses en Uxue antes de bajar a la Ribera donde pasaban otros cuatro.

Lo siguiente es preguntarnos si en Uxue había o no ganaderos autóctonos o si el ganado lanar era solo el que venía del Pirineo. La contestación nos la da el amigo Juanjo en su blog sobre Pitillas en este capitulo.

REPARTO DE HIERBAS ENTRE LOS GANADEROS DE UJUÉ Y PITILLAS

Parte de los términos actuales de Ujué y Pitillas eran "comunes" de ambas villas. Tras un largo pleito se decidió, hace unos 200 años, su partición y el gozo individual por cada uno de los pueblos. Pero dos siglos antes, el gozo en cuanto a las hierbas, era de esta manera y conforme a la siguiente costumbre:

El día de San Martín, 11 de noviembre, el alcalde de la Mesta de la villa de Ujué, pedía, en nombre de los ganaderos de Ujué y Pitillas, las hierbas de invierno de las corralizas y dehesas comunes, para el goce de sus ganados. Luego el alcalde de Ujué resolvía, señalando día para salir a Busa, término propio de Ujué, para hacer manifiesto del número de ganado. De ello se daba noticia a Pitillas para que enviasen un regidor, que junto con los ganaderos, acudían al manifiesto. Así todos, los ganaderos de Ujué y de Pitillas, el día señalado, acudían al paraje acostumbrado y jurando en la vara del alcalde de Ujué, manifestaban el número de ganado que poseían como suyo propio. Hecho esto, dividían las hierbas entre los vecinos ganaderos en los parajes más cómodos y en proporción al ganado manifestado. Después los ganaderos salían el día que se convenían en aquel acto y repartían las hierbas poniendo mojones. El goce de las hierbas era desde San Martín hasta Santa Cruz de mayo, haciéndose suelta el día de Nuestra Señora de marzo, reduciéndose esta suelta a que cada ganado podía entrar en los parajes señalados a los otros, con recíproca correspondencia, hasta que subían, si querían, a la montaña, por San Juan. El ganadero que no acudía el día señalado al manifiesto quedaba excluido de su goce.

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Gracias a esta aportación del amigo Juanjo sabemos que el goce de las hierbas de los ganaderos de Ujué y Pitillas era desde el once de noviembre (San Martín) hasta el tres de mayo (la Cruz de mayo), que a partir del 25 de marzo (la Virgen de marzo) podían herbagar los unos en las yerbas adjudicadas a los otros y que podían subir si querían al Pirineo a partir del 24 de junio (San Juan).

Los del Pirineo ya hemos visto que herbagaban en Uxue dos meses antes de bajar otros cuatro a la Ribera

De lo leído se desprende que los derechos de los ganaderos tanto de nuestra tierra como los del Pirineo eran similares y se podían llevar los ganados tanto a una zona como a la otra según fuera para pasar el verano o el invierno. Todo ello demuestra que Montaña y Ribera son una misma unidad económica para la ganadería cosa que seguramente ha sido así desde el paleolítico.

Uxue también fue congozante de las Bardenas Reales hasta los años veinte del siglo pasado en que perdió tal derecho al no contribuir en las obras que la Junta de Bardenas propuso hacer en aquel territorio. Los ganaderos ujuetarras también llevaban sus rebaños a las sierras de Andía y Urbasa.

El rebaño de Roberto.
Para terminar decir que la entrada de dinero más importante que tuvo el ayuntamiento de Uxue hasta los años sesenta del siglo veinte fue el de la subasta de las hierbas.

A principios de siglo se contabilizaron trece mil ovejas en Ujué. El término municipal estaba dividido en 30 yerbas o corralizas en las que pastaban otros tantos hatajos de ovejas. A cada hierba pues, le correspondía una media de 4 33 ovejas para que nos hagamos una idea.
 Este numero de 30 corralizas o yerbas supone tener otras tantas personas a cargo del ganado y nos demuestra  que la población dedicada a esta actividad fue importante.

Cada yerba o corraliza debía asegurar cubiertos para alojar al ganado y balsas para abrevar. Los pastores iban estabulando sus rebaños por todos los corrales de la yerba cosa deseada por los agricultores que a cambio obtenían el fiemo necesario para abonar sus campos. Durante el año pastaban por las fincas no cultivadas y por el común. Tras la cosecha tenían derecho a entrar en los rastrojos y en las viñas una vez recogida la uva.

El dinero obtenido por la subasta de las yerbas permitía al ayuntamiento una gestión desahogada que permitía dotar gratuitamente a las gentes más necesitadas del cuidado del médico, practicante y obtener las boticas necesarias.

Haría falta una investigación más profunda para conocer todos los detalles de lo que ha sido el pastoreo, la trashumancia y los recursos que generaba en nuestro pueblo el sector ganadero. De momento valga lo escrito para hacernos una idea.
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