martes, 6 de noviembre de 2012

Sobre las murallas, ciudadela y fortificaciones de Pamplona.

MURALLAS, FORTIFICACIONES Y CIUDADELA  DE PAMPLONA.
Hace unos meses visité el recién restaurado fortín de San Bartolomé de Pamplona. En él hay cuatro salas donde por medio de interesantes paneles interactivos se puede seguir la historia de las murallas, de los fortines y de la ciudadela de Pamplona. 

Tiene especial relevancia toda la información que allá se expone referente a la construcción de las murallas y fortificaciones, los sistemas para poder tener a tiro a cualquier asaltante, la inclinación precisa de los muros para que las balas de cañón causaran el menor daño posible... el sistema de contraminas, el armamento que se utilizaba.. etc etc..

Muchos intuyen que estas fortificaciones fueron construidas tras la conquista de Navarra precisamente para asentar definitivamente las tropas ocupantes dentro de la ciudad, corazón del reino.
Pero este dato se oculta con el pretexto de que todo este esfuerzo está únicamente encaminado a defenderse "de los franceses".

Dentro de fortín de San Bartolomé y antes de entrar a ver sus salas o casernas, los visitantes suelen dar un paseo alrededor del sistema de troneras que coronan el fuerte.. Un panel describe el entorno explicando qué es cada punto de este recinto.



Una cosa que me causó especial impresión fue ver que un cañón apunta desde una de las troneras del fortín…. hacia el interior de la ciudad, hacia los edificios de la Media Luna. La silueta de un artillero junto al cañón añade más realismo a la visión.

Ante esta escena no pude menos de retrotraerme en el tiempo y recordar que estos fortines que rodean Pamplona, así como la Ciudadela fueron construidas por los invasores castellanos con dos fines específicos igualmente importantes: Defenderse de ataques exteriores y defenderse de la misma ciudad, terreno conquistado pero inseguro ya que ellos nunca se fiaron de los naturales del reino.

El 25 de julio de 1512 las tropas del Duque de Alba entraron en Pamplona. Hasta diciembre de 1512 los invasores tuvieron que enfrentarse a los naturales en numerosos lugares de Navarra. Nuestros reyes regresaron en octubre al mando de un ejército que mantuvo cercada la ciudad de Pamplona hasta el mes de diciembre.
La tentativa fracasó. A raíz de todo ello y para asentarse militarmente Fernando el Católico mandó construir un castillo en Pamplona donde hoy en día se alza el Palacio de Navarra.

1514. LOS NAVARROS, OBLIGADOS A TRABAJAR EN LAS OBRAS DEL CASTILLO DE SANTIAGO.
En enero de 1514 el Virrey ordenaba a los pueblos de la Cuenca de Pamplona que, bajo pena de dos florines, acudieran a la capital con todas sus acémilas con el fin de transportar la cal y piedra necesarias para construir el nuevo castillo denominado "de Santiago".
Unos meses más tarde eran los pueblos de Murillo el Fruto, Carcastillo, Santacara, Mélida, Pitillas, Beire y Murillo el Cuende los que debían enviar medio centenar de carretas con sus bueyes para el acarreo de piedra. (Datos recogidos de "Las fortificaciones de Pamplona a partir de la conquista de Navarra" de Florencio Idoate).
A poco que escarbemos en la historia local de nuestros pueblos encontraremos testimonios parecidos.

Cuando Fernando el Intruso murió en 1516, volvió a haber otra intentona en la que toda Navarra se alzó contra el ejercito invasor. El cardenal Cisneros tomó las riendas de Castilla como regente hasta la llegada a la península de Carlos de Gante nieto del Católico.

A esta nueva intentona de los navarros también le siguió otra derrota. La razón de la fuerza bruta del ejercito de ocupación volvió a prevalecer.
Aunque en 1512 se desmocharon unos veinte castillos, entre ellos el de Uxue, todavía quedaban muchos intactos.

Tras la derrota de 1516 el cardenal Cisneros ordenó la demolición de los muros que cercaban las poblaciones y de los castillos que quedaban en pie, dejando nuestro reino desarmado y sin lugares donde hacerse fuerte.

El coronel Villalba fue el encargado de hacer cumplir esta orden y es famosa la frase con que se dirigió al cardenal dándole noticia de las demoliciones: “Navarra está tan baxa de fantasía después que vuestra señoría reverendísima mandó derrocar los muros, que no ay ombre que alçe la cabeza”.

Los castillos propios de Navarra quedaron inutilizados. Cisneros acarició la idea de deportar toda la población de Navarra hacia Andalucía
El castillo iniciado por Fernando el Falsario en Pamplona siguió construyéndose, aunque no estuvo completo hasta tiempos de su nieto Carlos I.

En 1521 el ejercito castellano quedo muy menguado en Navarra a causa de tener que acudir a sofocar el alzamiento comunero en Castilla.
En Navarra se aprovechó la ocasión para expulsar a los invasores. El alzamiento fue espontáneo, sin esperar siquiera a que el ejército organizado por Enrique II pasara el Pirineo.
Hubo alzamientos en la comarca de Pamplona, Ulzama, Valdizarbe etc. Los labradores que habían tenido que sufrir humillaciones, robos y trabajos forzados en la construcción del castillo persiguieron a la soldadesca castellana hasta desarmarlos.



Los castellanos bombardearon Pamplona desde la fortificación que mandó construir Fernando el Falsario.
El castillo de Santiago de Pamplona, que Fernando el Falsario mandó construir, (Ver en el plano en la parte inferior central) se convirtió en refugio de las tropas castellanas que hicieron valer su poder bombardeando la ciudad que se había alzado contra ellos. En esa escaramuza del bombardeo de Pamplona participó el capitán Íñigo de Loyola…

Así que ahora comprenderéis el porqué de ese impacto emocional que tuve al ver un cañón en el Fortín de San Bartolomé apuntando hacia dentro de la ciudad en pleno siglo XXI…

La Ciudadela de Pamplona.
Vinieron la derrota de Noain... lo de Amaiur.. lo de Hondarribia... Y Navarra quedó partida en dos. Una perversión del asunto es que el ejército castellano empezó a considerar como Francia....¡a la Baja Navarra!

Las actuales murallas y la Ciudadela de Pamplona fueron levantadas para afianzar el control militar español sobre un recién conquistado Reino de Navarra.


La ciudadela de Pamplona tiene (tenía) forma de estrella de cinco puntas. Desde cada una de las puntas se controlan todos los posibles ángulos de ataque.
Dos de estas puntas estaban dirigidas hacia el interior de la ciudad para controlarla. Que unos de los fines de esta fortificación era el control de la población queda claro cuando el ingeniero Antonelli informa a Felipe II en 1569:
"Pamplona es ahora más frontera que metrópoli... ha de tener un muy principal castillo, porque estando aún fresca la memoria del gobierno de su rey natural... todavía es necesario asegurarse también con una fuerza, de sus voluntades... La obra deberá servir para defenderse del peligro extrínseco, pero también intrínseco".

LOS NAVARROS, OBLIGADOS A TRABAJAR EN LAS OBRAS DE LA CIUDADELA.
Tomo de un escrito de Humberto Astibia que podéis ver en el Diario de Noticias de Navarra  las siguientes frases
"La construcción de éstas y otras estructuras algo anteriores supuso para miles de habitantes de la Cuenca de Pamplona y otras localidades décadas de trabajos forzados. 
Idoate (Las fortificaciones de Pamplona a partir de la conquista de Navarra,1954) cita para el año 1542 la cifra de unas 3.000 personas trabajando, de ellas unas 2.000 mujeres.

Requisados bueyes y caballerías y obligados a trabajar sin poder atender sus campos, los labradores pasaron todo tipo de penalidades, llegando, incluso, a morir de hambre. 

Martinena (La Ciudadela de Pamplona, 1987) y Echarri (Las murallas y la Ciudadela de Pamplona, 2000) aportan datos sobre los atropellos del virrey español a la población y recogen el testimonio del licenciado Olano, quien en 1573 ponía en conocimiento del Rey de España el sufrimiento de una población mal pagada, prácticamente esclavizada; también las protestas en 1586 de los representantes del Reino en contra de los castigos públicos de cepo, a los que más de un peón se vio condenado. 

Las necesidades de piedra, cal y madera fueron enormes. Idoate indica como en 1584 los vecinos de Lantz, Ostitz Anue y Ultzama se quejaban ante las Cortes de Navarra por la tala de 15.000 robles. En 1642 varios pueblos, ni siquiera avisados, vuelven a quejarse por la corta abusiva de árboles".

¿Las fortificaciones de Pamplona para protegerse de Francia?
Actualmente, cuando se habla de la Ciudadela y murallas de Pamplona se dice que su fin era protegerse de una hipotética invasión francesa.

Pasaron los siglos sin que ningún ejercito francés viniera hasta los años de la revolución francesa. Un episodio poco conocido de aquella época es el pacto de Godoy con las autoridades francesas en el tratado de Basilea de 1795:
Francia tenía ocupadas Guipúzcoa, parte de Vizcaya y el norte de Navarra. La Convención francesa mantenía conversaciones con notables de Vascongadas y Navarra sobre la creación en nuestra tierra de una hipotética república.

Pues bien. El tratado de Basilea se firmó el 22 de julio de 1795. Constaba de un preámbulo y 17 artículos. En el tratado se establecía que Francia se retiraba de los territorios que ocupaba en Navarra y Vascongadas. A cambio España cedía a Francia la parte española de la isla de Santo Domingo (actual República Dominicana). Los franceses ya controlaban la parte occidental de la isla, Haití.
Si queréis saber más sobre este tratado pinchar aqui.

Febrero de 1808. Cómo conquistaron la Ciudadela los soldados de Napoleón: Soldados franceses toman la ciudadela sin disparar ni un solo tiro.
Las primeras tropas francesas que entraron en Navarra lo hicieron por Roncesvalles al mando del general D'Armagnac. Napoleón ordenó a D´Armagnac la toma de la ciudadela de Pamplona. La orden se cumplió de la manera mas sencilla.
La trampa consistió en aprovechar una nevada, el 16 de febrero, en que los soldados franceses se acercaron a la ciudadela jugando a tirarse bolas de nieve, ante la diversión de los defensores. 
Cuando estaban cerca sacaron las armas que llevaban escondidas entre las ropas, logrando entrar y tomar la ciudadela.

Durante el Trienio Liberal 1820-23 el gobierno español envió a Pamplona una Milicia que se acuarteló en la Ciudadela y que causó serios problemas y enfrentamientos con la población.

Los Cien mil hijos de San Luis enviados por Francia en nombre de la la Santa Alianza  para reimplantar el absolutismo también consiguieron entrar en la ciudadela (1823) tras bombardear la fortificación y  la ciudad.
En 1841, el general O´Donell, atrincherado en la ciudadela, mandó bombardear Pamplona provocando, entre otros daños, el desmoche de una torre que databa del siglo XIII en la iglesia de San Lorenzo y daños también en el claustro de la catedral.

Durante las guerras carlistas la guarnición asentada en Pamplona se alineó con los liberales y con la Reina Isabel en contra del resto de Navarra claramente carlista.

 La ciudadela funcionó como establecimiento militar hasta el año 1964.
Unos hechos que no debemos olvidar son los fusilamientos junto a la puerta de socorro de la ciudadela de 300 pamploneses por parte de los sublevados contra la república en 1936.
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 LA CIUDADELA Y MURALLAS DE PAMPLONA PASAN A MANOS  CIVILES.
1915-1921.  Pamplona celebró como un gran acontecimiento el derribo de parte de sus murallas.

1964. La Ciudadela fue cedida en precario al Ayuntamiento de Pamplona
La cesión en precario significa que  quien recibe el bien en cuestión se limita a ostentar la posesión del mismo (lo tiene, lo usa y lo disfruta) sin que le sea transferido ningún derecho sobre éste.

1984. Las murallas, Palacio Real, Taconera y cuesta de Larraina “revierten” a Pamplona.
 Hurgando en las hemerotecas nos encontramos con esta crónica que publicaba El País:
"El Ayuntamiento de Pamplona pagará al Ministerio de Defensa 300 millones de pesetas por la adquisición de las murallas de la ciudad, el palacio de los Reyes de Navarra (un edificio que data del siglo XII), y los terrenos de los jardines de la Taconera y Cuesta la Reina.
Los concejales de Herri Batasuna se han opuesto a esta compra aprobada por los representantes del PSOE, Unión del Pueblo Navarro y Coalición Popular, en tanto que el del PNV, se abstenía". 
Podéis ver el artículo en su integridad pinchando  aquí.  
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Hubo muchos dimes y diretes sobre este asunto ya que según muchos,  estos edificios y fortificaciones que se le compraban al ejército español fueron conseguidos manu militari por la fuerza bruta cuando la conquista y por lo tanto no se les debería pagar nada a cambio de que volvieran al patrimonio de Navarra.
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El Proyecto de Conservación de las fortificaciones de Pamplona, premio del público de la Unión Europea de Patrimonio Cultural - Europa Nostra el día 1 de abril del 2012.
Hay que reconocer que en estos años se ha realizado una gran labor de conservación y de integración en lo urbano de los restos de las fortificaciones de Pamplona.

Si fueron pensadas para uso militar y de uso y acceso exclusivo de las tropas acantonadas desde la invasión de 1512, ahora son de uso ciudadano que se disfrutan como lugares de esparcimiento, ocio y exposiciones culturales. Y eso es un éxito, una victoria ciudadana porque hasta hace poco ningún paisano pudo deambular libremente por estos lugares.

Podemos estar de acuerdo en que, tal como se dice en la propaganda oficial, las fortificaciones de Pamplona son un ejemplo de la transición del sistema defensivo medieval a algo mucho mas moderno en cuanto a innovación técnica e ingeniería militar se refiere.
Pero no nos quedemos en eso. Recordemos por qué, por quien y para qué fueron construidas estas defensas. Recordemos a costa de quienes fueron construidas.

Y recordemos los sinsabores de nuestros antepasados que fueron obligados por gentes ajenas a nuestro reino a trabajar en la construcción de algo que a la postre iba encaminado a tenerlos (tenernos) sometidos haciendo desaparecer a Navarra como estado libre y soberano.
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Recomiendo bajar el PDF titulado "Las fortificaciones de Pamplona a partir de la conquista de Navarra" de Florencio Idoate separata de la "Revista Príncipe de Viana" del año 1954  pinchando en esta dirección.

Otro PDF interesante sobre la relación de la población  de Navarra con el ejército y soldados ocupantes en el siglo XVI la tenéis en esta otra dirección de la Revista Príncipe de Viana.
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