lunes, 2 de julio de 2012

Aguas milagrosas de Ujué.

El agua es uno de los cuatro elementos básicos de la naturaleza : Tierra. Fuego. Viento. Agua.
El agua nos limpia y purifica, calma la sed, y sobre todo es la que hace brotar las cosechas mediante la lluvia y el riego...  El agua es tan importante que es y está en la primera silaba del nombre del año en euskara: Urte. Y alrededor del agua hay infinidad de ritos.....
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En Ujué existe la creencia de que ciertas aguas de nuestro término municipal tienen poder para curar enfermedades.
En tierras de Uxue hubo una divinidad precristiana llamada Lacubegi. Según un conocido estudioso lacu puede significar lago y begi, ojo.
Lacubegi sería el ojo por donde se ven, o por donde afloran, las aguas del lago subterráneo universal.
Aguas subterráneas que dan vida y hacen brotar las fuentes, los ríos. Aguas subterráneas que hacen fructificar las plantas y árboles de todo el planeta…(mas información klikando aqui)


EL AGUA DE ENERO.
En Ujué había un agua que venía del cielo. Era la que se recogía en la primera lluvia de enero, serenada a la luna llena, y que era empleada para lavarse y asegurar la tersura de la cara. Las demás aguas mágicas de Ujué proceden de las entrañas de la madre tierra.

EL AGUA DE POZOS Y MANANTIALES.
En nuestra villa tenemos el pozo del aljibe, junto a la iglesia, donde solo hay que echar tantas piedricas como hijos se desean tener para que al tiempo haya descendencia segura ..
También tenemos el Buzacao, de donde brotan unas aguas muy beneficiosas para la higiene de ojos y párpados.
Y tenemos la prodigiosa fuente del Lezcairu que en San Juan, solo en San Juan, tiene el poder de curar los granos y eccemas de la piel dejándola sana, limpia y bella.

EL ALJIBE.

El aljibe es un pozo que recoge las aguas de los tejados de la iglesia y que en tiempos también recibió el agua de los desaparecidos edificios de Universidad y Castillazo de Uxue. 
Está detrás de la iglesia, en lo que era el patio de armas de la antigua fortificación. En la foto el aspecto exterior que tuvo el aljibe hasta los años ochenta.

Su interior es un depósito de enormes proporciones. Fue investigado por espeleólogos durante las recientes exploraciones arqueológicas y se comprobó que ocupa casi la mitad del subsuelo del patio y que está excavado y acondicionado dentro de la roca y que su profundidad es de unos 16 metros.

Rito para tener descendencia. 
Es conocida la  antigua costumbre de echar a este pozo tantas piedras como hijos se deseaba tener. Hay quien especificaba más y echaba un ladrillo si quería varón, o una teja si quería una niña.
Aunque hoy esta costumbre de echar piedras se tome a risa, hasta hace muy pocos años se creía firmemente en el poder del agua de este pozo.

Cuando mi padre fue sacristán el aljibe permanecía cerrado -portezuela de hierro y gran candado- por lo que fueron muchas personas las que le pidieron abrirlo para poder realizar la ceremonia de las piedricas. 
Hasta hubo matrimonios, alguno del pueblo, algún otro de fuera, que tras el rito acababan llevándose un poco de agua a casa presumiblemente para beberla en pareja y obtener fertilidad.

EL BUZACAO
En el denominado Arrabal del Sol, bajo el edificio de las escuelas y junto al huerto que mantienen los alumnos del colegio, se encuentra la fuente del Buzacao.
Cuando se construyeron las escuelas en los años treinta, el lavadero que empleaba estas aguas quedó oculto bajo el patio del recreo.

Hasta casi el año sesenta la fuente manaba a ras de suelo y llenaba una de las dos pilas que hoy están llenas de tierra. Melidica el albañil se encargó de hacer el asca que veis en la foto.

Los de mi edad recordamos el Buzacao frecuentado por reatas y reatas de caballerías que se traían aquí para abrevar.
De niños jugueteábamos en la pila e incluso llegábamos a beber del caño no sin darnos cuenta del sabor raro que tenía el agua.


Las personas mayores solían recoger esta agua para lavarse los ojos. En caso de hinchazón, conjuntivitis, o por tener los ojos legañosos, el agua del Buzacao era mano de santo para mantener la vista libre de tales molestias.

Hoy en día, desaparecidas las caballerías y su uso como abrevadero, el agua del Buzacao sirve para otro cometido:
Con esta agua se riegan varias pequeñas huertas de la cercanía y el aspecto de la fuente es el que veis en la foto..
Siete tubos de plástico se llevan el agua, un tubo por huerta, dándole a esta fuente ese aspecto como de enfermo entubado en cuidados intensivos de un hospital.

LA FUENTE DEL LEZCAIRU Y LA NOCHE DE SAN JUAN
El agua de la fuente del Lezcairu
  sale por donde puede por diferente sitio que antaño.

Tomamos el siguiente texto del interesante libro  “Los corrales de Ujué  y la vida de antaño”:
Entre el corral de Julián Marín y el de Cantón, cerca de las mugas de Lakumulatu, Lerbetz y Rusiana, hay una fuente llamada Lezkairu, que a lo largo de generaciones se tuvo por altamente efectiva, si no milagrosa, en la cura de los granos faciales.
Cuentan los mayores, entre ellos Casto Remón Larrondo, que la gente iba a lavarse la cara antes de la salida del sol y que sus beneficiosos efectos se multiplicaban si el lavatorio se efectuaba la noche o la madrugada de San Juan, el 24 de junio.

Durante generaciones esa fuente permaneció limpia y arreglada, y su prestigio se extendía no sólo por el pueblo, sino también por los alrededores y muy especialmente entre las gentes de Murillo el Fruto, Carcastillo, Santacara y Beire.
Su fama era tal que en el Diccionario Geográfico de España de la Real Academia de la Historia del año 1802 se menciona esta fuente, diciendo que produce buenos efectos en varias enfermedades.

Con los años, por culpa de una mejor alimentación, mayor higiene y el “intrusismo” de los dermatólogos, esa fuente fue cayendo en el olvido y, definitivamente, en el abandono.
No obstante, en los años cincuenta aún era visitada.

Recogemos dos testimonios muy interesantes de visitas “médicas” a la fuente de Lezkairu, de Casto Remón el primer relato, y de su esposa Eloísa Berrade el segundo.

Toma la palabra Casto Remón
“Yo tendría unos doce años, a principios de los años treinta. Mi padre me dijo: ‘Coge la yegua y vete a Murillo a casa de (omito el nombre que aparece en el libro), la yegua sabe ir sola porque les llevamos leña y después allí recibe su ración de agua y pienso. Tienes que recoger a dos mocetas y antes del amanecer llevarlas a la fuente Lezcairu para que se laven la cara y les desaparezcan los granos’.
Efectivamente, la yegua me llevó a casa de (en el libro pone el nombre), le dimos pienso y conduje a las dos moceticas, para que recibieran en sus caritas de ángel el agua milagrosa. Ignoro si fue efectivo el tratamiento”.

Ahora es Eloísa quien cuenta lo que sigue:
“A mi hermano Feli, quien durante tantos años fue alguacil, de mocico le salían muchos granos en la cara. La noche de San Juan cogió la yegua Morica y se fue a la fuente Lezkairu a lavarse la cara antes de que saliera el sol. Había más gente con el mismo problema, todos se lavaron y retornaron a los respectivos corrales felices y esperanzados
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Podríamos seguir hablando de los pozos que había en muchas casas del pueblo, los pozos de los campos…. las balsas, las fuentes…  de aquel fraile zahorí que dijo haber encontrado agua casi en la cima del Chuchu.....pero eso lo dejaremos para otra ocasión.
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Encontrareis un post sobre balsas, pozos y un listado con las 70 fuentes existentes en el termino municipal de Uxue pinchando en este enlace
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